Esta entrada debería, para muchos de vosotros, marcar un antes y un después. Todo estudiante de música debe dedicar un rato en su vida a leer estas líneas. Se trata de unos consejos que el grandísimo Schumann escribió en Leipzig, allá dónde 100 años antes vivía, trabajaba, creaba y moría Johann Sebastian Bach. Se escribió hace casi 200 años y aunque la mayoría es aplicable hoy en día, algunas referencias son más propias de la época:
Prefacio
Robert Schumann, el más grande compositor alemán del periodo romántico, fue también autor de una valiosa crítica musical.En 1842 – con Knorr, Schunke y Wieck (su maestro) – fundó en Leipzig, la “Nueva Gaceta Musical”, de la cual fue el único redactor desde 1835 hasta 1844.
En dicho periódico, Schumann luchó infatigablemente en pro del progreso musical, a veces criticando con mucho genio (por ejemplo: a Meyerbeer), a veces elogiando (por ejemplo: a Cherubini y a Mendelssohn); pero la gloria de Shumann, como crítico musical, es la de haber revelado al público el genio de Chopin (1810-1849), de Berlioz (1803-1869) y de Brahms (1833-1987).

